Campeones de Europa. Toda España.
La gente en la calle como si no hubiera mañana (que, por cierto, es lunes), celebrándolo a lo grande.
He visto cosas que vosotros no creeríais: padres e hijos vestidos de toreros, madres de familia con una bandera de España en la cabeza, coches a toda velocidad con banderas saliendo por las ventanas, gente de rodillas toreando motos...
He visto tanto que creo que me he perdido algo, alguna noticia del rollo "si España gana la Eurocopa mañana no hay que ir a trabajar" o "si España gana la Eurocopa la prima de los jugadores os la vamos a ingresar a todos los españoles" (quizá es lo de los 400 euros prometidos durante las elecciones, creo que Zapatero ya sabía que iba a pasar esto).
A ver, no quiero sonar antipatriota ni nada (si es que realmente el fútbol tiene algo que ver con la patria con los tiempos que corren) y me alegro un montón por la victoria, pero la gente de la calle parecía creer que mañana van a llamar a su puerta y al abrirla van a ver a Fernando Torres que, después de darles un abrazo y con los ojos llorosos, les iba a pagar la hipoteca y de paso hacerse una foto con la familia, perro incluido.
Como decía, volviendo a casa con mi primo he visto escenas pintorescas, tanto que me han dado ganas de bajar del coche, acercarme a unas personas que gritaban exacerbadas y preguntarles si tengo que enviar mi número de cuenta a la Federación Española de Fútbol ("furbol" según su presidente) o ya me enviaban un giro postal para que no me preocupara.
Claro que todo esto tiene otra interpretación: quizá la gente ha salido a celebrar la victoria porque sus vidas son realmente jodidas, porque necesitan algo a lo que agarrarse para olvidarse de las pequeñas miserias que a todos nos rodean. En una entrevista a Fernando Torres poco después de terminar el partido, decía: "La aficion son los que más lo van a disfrutar", y en eso estoy de acuerdo con El Niño, porque los jugadores estarán contentos pero cuando pase la resaca volverán a su complicada vida de privilegiados jóvenes que viven rodeados de lujos, mientras que los curritos seguirán teniendo que madrugar y apurar para llegar a fin de mes. Está claro que el mayor cambio, aunque sólo sea por unas horas, lo van a notar los seguidores.
¡Qué sonrisa la de Zapatero!, no sé si porque se ha quitado de encima su fama de gafe en eventos deportivos en general o porque mañana nadie se va a acordar de la crisis (hagan una prueba: en los telediarios de mañana analicen cuánto tiempo se dedica a política y cuánto al partidito de marras).
Además, gran parte de los que en estos momentos estarán gritando, saltando y bebiendo como si lo fueran a prohibir son los que, si España hubiera perdido, habrían rajado como siempre, contra todo y contra todos. Pero ya se sabe que esto de la hipocresía es el (segundo) deporte nacional.
En fin, que enhorabuena a todos, pero que la cosa sigue igual...y lo que nos queda.
Me voy a dormir que mañana madrugo...aunque confío en encontrarme a Fernando Ramos sentado en mi mesa haciendo mi trabajo.
29 junio 2008
02 junio 2008
Hasta luego...
Se me hace difícil empezar a escribir esto, sé lo que quiero decir, pero no cómo. Antes de ponerme delante del teclado he pensado varias veces en escribirlo pero lo he desechado otras tantas…al fin y al cabo… ¿por qué tengo que escribirlo?...entonces vuelvo a pensarlo y empiezo de nuevo. Me lo debo a mí mismo, se lo debo a todas las personas que se han cruzado en mi camino, pero sobre todo se lo debo al baloncesto, que me ha dado tanto. Y entonces es cuando empiezo a llorar y vuelvo a dejarlo.
Pero esta vez es diferente, acabo de volver de San Sebastián, de mi tercer sector perdido, y esta vez sí, de mi último partido como entrenador. Cuando he empezado a escribir las lágrimas han vuelto a mis ojos, pero esta vez voy a seguir adelante. Me lo debo. Y se lo debo.
Llevo en este deporte más de la mitad de mi vida: 16 años, 13 de ellos como entrenador. Cuando hablas con gente que no sabe lo que es esto no comprende por qué “desperdicias” tus fines de semana levantándote pronto para ir a un partido, o haciendo 400 kilómetros para un torneo, o pasando medio verano en diferentes campus por cuatro duros… Te dicen de todo, pero lo que ellos no saben es que, en la mayoría de los casos, esto es algo que haría gratis.
Haciendo balance de estos últimos trece años tengo claro qué es lo mejor que me ha dado el baloncesto: me ha dado la posibilidad de conocer a un montón de gente, de buena gente y de otros que no lo son tanto. Me ha dado la posibilidad de poder compartir conversaciones y banquillo con personas de las que he aprendido y de las que he disfrutado. Me ha permitido entrenar a cientos de niños aunque sólo fuera unos días o unas horas. Me ha hecho mejor persona.
Pero ahora tengo que dejarlo. Es una decisión que tomo yo por motivos personales, porque me hago mayor y ahora hay muchas más cosas en mi vida. Lo he pensado mucho y debo hacerlo, pero eso no significa que no duela, porque duele…mucho.
Afortunadamente no me voy del todo, parece que el año que viene voy a poder seguir siendo ayudante de los alevines de Aragón, una experiencia corta pero intensa, una experiencia genial pero que seguro no podrá llenar todo el hueco que el baloncesto deja ahora. Sólo puedo dar las gracias por poder seguir.
También tengo que dar las gracias a un montón de gente, tanta que me da miedo olvidar a alguien, pero no quiero que ese miedo me impida dar algunos nombres propios:
Gracias a mi padre y a mi madre, al primero por meterme en esto y a mi madre por su paciencia y comprensión con mis extraños horarios y avisos de ausencias de última hora. Gracias a Fernando Mollat “Chiri” y a Fernando Pena por convencerme para que fuera entrenador en el colegio, gracias a TODOS los entrenadores de El Salvador, gracias a Dabe Martínez y a Pepe Arcega por invitarme a ser entrenador en el campus de Tarazona, gracias a Antonio Sierra por hacer lo mismo con los de la Federación. Gracias también a todos los entrenadores que he conocido en los campus, a Manolo Castro por invitarme a los entrenamientos de la escuela y estar a mi lado en mis sucesivos pasos dentro de la Federación. Gracias a Santi Pérez, un verdadero amigo, una de las joyas de este deporte y, por mucho que le joda, una de las mejores personas que conozco (no creo que pueda nunca devolverle ni la mitad de lo que ha hecho por mí). Gracias a Javier Marco que pensó en mí para Filtros y a Lourdes Ibarbia que confió en mí para ayudar a Santi. Gracias a Javier Gastón, que tuvo la suficiente paciencia conmigo como para perdonarme mi temprana marcha del Club Baloncesto Zaragoza y contar conmigo al año siguiente. Gracias al maestro Ereña con el que sólo pude compartir dos días, pero que sirvieron para que creciera mi admiración por él. Gracias a Charles por ser el único que hablaba conmigo en las primeras reuniones de Federación, sin saber aún que éramos casi familia. Gracias a Joan Albert Cuadrat, que me ayudó a conocer un poco mejor el mundo de la élite. Gracias a Carlos Pardo, sin duda uno de los mejores entrenadores que he conocido nunca, un maestro dentro y fuera del campo. Gracias a Pascual, Fernando y Dani y a todo Casablanca en general por acogerme tan bien. Gracias a Jesús Cubría “Titín”, que me ha enseñado la riqueza del baloncesto mini y que me ha abierto los ojos en muchas cosas. Gracias a Toño Martín que me ha enseñado a llevar un grupo dentro y fuera del campo. Gracias en general a todos los entrenadores que he conocido en todos los sitios en los que he estado (clubes, partidos, torneos, campus, concentraciones, campeonatos…aunque no os lo creáis os debo algo a TODOS).
Quiero tener un especial recuerdo para los tres sitios en los que he podido entrenar este año: gracias a todas las personas relacionadas con la FAB (Chemi, Antonio, Rubén, Manolo, Perico, Charles, entrenadores…). Gracias al CBZ y a su genial equipo humano (¿de verdad os tengo que nombrar a todos?...no creo que haga falta) y gracias al templo del baloncesto escolar en Aragón: el colegio Doctor Azúa con Willy a la cabeza, del que no creo que haga falta decir nada. Sólo diré que entrenar allí había sido mi ilusión desde hace años, que me emocioné el día que Willy me lo propuso y que siento en el alma no haberle podido dedicar más tiempo este año.
Pero sobre todo GRACIAS con mayúsculas a todos los jugadores y jugadoras con los que he podido compartir este deporte. Sin ellos no habría podido hacer ni la mitad de las cosas que he hecho. Vais a permitirme que, en representación de todos ellos nombre a los cadetes del CBZ, con los que compartí mi último partido el 31 de mayo de 2008 y que me hicieron llorar cuando terminó:
Gracias a Adrián Pradilla, por ser mucho más grande por dentro que por fuera.
Gracias a Guillermo, por poner la nota de cordura que a veces le hace falta a este equipo.
Gracias a Adrián Sánchez por su paciencia con todos nosotros.
Gracias a Jorge Latorre por sus extraordinarias exhibiciones en el campo y fuera de él. No dejes de jugar a esto, te arrepentirás.
Gracias a Sergio Royo por ser un killer en la pista y un chungo con corazón fuera de ella.
Gracias a Daniel Cuairán, con quien el baloncesto me ha juntado en dos ocasiones ya y espero que la vida lo haga en un futuro. Un abrazo muy especial para toda su familia.
Gracias a Daniel Arcau por sus canciones y por hacerse querer como el que más, a pesar de llegar el último.
Gracias a Diego Reyna porque es mi hermanaco, y porque tiene un corazón que no le cabe en el pecho.
Gracias a Jorge Cortell, a quien conocí en un campus y me llena de orgullo con cada triple que mete.
Gracias a Jesús porque, aunque también va de chungo, es un pedazo de pan.
Gracias a Perico al que aprecio muchísimo a pesar de ser “mariano”.
Gracias a Igor por enseñarme brasileiro y por hacerse tantísimos kilómetros para estar con nosotros.
Gracias a los doce de corazón, deseo que la vida y el baloncesto os den todo lo que merecéis, que es muchísimo. Ya sabéis dónde estoy. Os quiero.
Seguro que me he olvidado a muchísimas personas, espero que podáis perdonarme, pero en momentos como este me cuesta pensar con claridad.
En fin, creo que termino ya, como se dice siempre: esto es un hasta luego, o al menos eso espero. Cuando hablé de mi “jubilación” con Toño me dijo que seguro que volvería, yo le respondí: “en cuanto tenga medio hueco”. Y eso es lo que espero, que esto de hacerse mayor y mi vida en general me concedan “medio hueco” para poder dedicárselo al que ha sido durante 13 años uno de los motores más importantes de mi vida.
A partir de hoy tendré que volar con un motor menos. Ya he dejado de llorar. Os echaré de menos. Nos vemos en las pistas.
Pero esta vez es diferente, acabo de volver de San Sebastián, de mi tercer sector perdido, y esta vez sí, de mi último partido como entrenador. Cuando he empezado a escribir las lágrimas han vuelto a mis ojos, pero esta vez voy a seguir adelante. Me lo debo. Y se lo debo.
Llevo en este deporte más de la mitad de mi vida: 16 años, 13 de ellos como entrenador. Cuando hablas con gente que no sabe lo que es esto no comprende por qué “desperdicias” tus fines de semana levantándote pronto para ir a un partido, o haciendo 400 kilómetros para un torneo, o pasando medio verano en diferentes campus por cuatro duros… Te dicen de todo, pero lo que ellos no saben es que, en la mayoría de los casos, esto es algo que haría gratis.
Haciendo balance de estos últimos trece años tengo claro qué es lo mejor que me ha dado el baloncesto: me ha dado la posibilidad de conocer a un montón de gente, de buena gente y de otros que no lo son tanto. Me ha dado la posibilidad de poder compartir conversaciones y banquillo con personas de las que he aprendido y de las que he disfrutado. Me ha permitido entrenar a cientos de niños aunque sólo fuera unos días o unas horas. Me ha hecho mejor persona.
Pero ahora tengo que dejarlo. Es una decisión que tomo yo por motivos personales, porque me hago mayor y ahora hay muchas más cosas en mi vida. Lo he pensado mucho y debo hacerlo, pero eso no significa que no duela, porque duele…mucho.
Afortunadamente no me voy del todo, parece que el año que viene voy a poder seguir siendo ayudante de los alevines de Aragón, una experiencia corta pero intensa, una experiencia genial pero que seguro no podrá llenar todo el hueco que el baloncesto deja ahora. Sólo puedo dar las gracias por poder seguir.
También tengo que dar las gracias a un montón de gente, tanta que me da miedo olvidar a alguien, pero no quiero que ese miedo me impida dar algunos nombres propios:
Gracias a mi padre y a mi madre, al primero por meterme en esto y a mi madre por su paciencia y comprensión con mis extraños horarios y avisos de ausencias de última hora. Gracias a Fernando Mollat “Chiri” y a Fernando Pena por convencerme para que fuera entrenador en el colegio, gracias a TODOS los entrenadores de El Salvador, gracias a Dabe Martínez y a Pepe Arcega por invitarme a ser entrenador en el campus de Tarazona, gracias a Antonio Sierra por hacer lo mismo con los de la Federación. Gracias también a todos los entrenadores que he conocido en los campus, a Manolo Castro por invitarme a los entrenamientos de la escuela y estar a mi lado en mis sucesivos pasos dentro de la Federación. Gracias a Santi Pérez, un verdadero amigo, una de las joyas de este deporte y, por mucho que le joda, una de las mejores personas que conozco (no creo que pueda nunca devolverle ni la mitad de lo que ha hecho por mí). Gracias a Javier Marco que pensó en mí para Filtros y a Lourdes Ibarbia que confió en mí para ayudar a Santi. Gracias a Javier Gastón, que tuvo la suficiente paciencia conmigo como para perdonarme mi temprana marcha del Club Baloncesto Zaragoza y contar conmigo al año siguiente. Gracias al maestro Ereña con el que sólo pude compartir dos días, pero que sirvieron para que creciera mi admiración por él. Gracias a Charles por ser el único que hablaba conmigo en las primeras reuniones de Federación, sin saber aún que éramos casi familia. Gracias a Joan Albert Cuadrat, que me ayudó a conocer un poco mejor el mundo de la élite. Gracias a Carlos Pardo, sin duda uno de los mejores entrenadores que he conocido nunca, un maestro dentro y fuera del campo. Gracias a Pascual, Fernando y Dani y a todo Casablanca en general por acogerme tan bien. Gracias a Jesús Cubría “Titín”, que me ha enseñado la riqueza del baloncesto mini y que me ha abierto los ojos en muchas cosas. Gracias a Toño Martín que me ha enseñado a llevar un grupo dentro y fuera del campo. Gracias en general a todos los entrenadores que he conocido en todos los sitios en los que he estado (clubes, partidos, torneos, campus, concentraciones, campeonatos…aunque no os lo creáis os debo algo a TODOS).
Quiero tener un especial recuerdo para los tres sitios en los que he podido entrenar este año: gracias a todas las personas relacionadas con la FAB (Chemi, Antonio, Rubén, Manolo, Perico, Charles, entrenadores…). Gracias al CBZ y a su genial equipo humano (¿de verdad os tengo que nombrar a todos?...no creo que haga falta) y gracias al templo del baloncesto escolar en Aragón: el colegio Doctor Azúa con Willy a la cabeza, del que no creo que haga falta decir nada. Sólo diré que entrenar allí había sido mi ilusión desde hace años, que me emocioné el día que Willy me lo propuso y que siento en el alma no haberle podido dedicar más tiempo este año.
Pero sobre todo GRACIAS con mayúsculas a todos los jugadores y jugadoras con los que he podido compartir este deporte. Sin ellos no habría podido hacer ni la mitad de las cosas que he hecho. Vais a permitirme que, en representación de todos ellos nombre a los cadetes del CBZ, con los que compartí mi último partido el 31 de mayo de 2008 y que me hicieron llorar cuando terminó:
Gracias a Adrián Pradilla, por ser mucho más grande por dentro que por fuera.
Gracias a Guillermo, por poner la nota de cordura que a veces le hace falta a este equipo.
Gracias a Adrián Sánchez por su paciencia con todos nosotros.
Gracias a Jorge Latorre por sus extraordinarias exhibiciones en el campo y fuera de él. No dejes de jugar a esto, te arrepentirás.
Gracias a Sergio Royo por ser un killer en la pista y un chungo con corazón fuera de ella.
Gracias a Daniel Cuairán, con quien el baloncesto me ha juntado en dos ocasiones ya y espero que la vida lo haga en un futuro. Un abrazo muy especial para toda su familia.
Gracias a Daniel Arcau por sus canciones y por hacerse querer como el que más, a pesar de llegar el último.
Gracias a Diego Reyna porque es mi hermanaco, y porque tiene un corazón que no le cabe en el pecho.
Gracias a Jorge Cortell, a quien conocí en un campus y me llena de orgullo con cada triple que mete.
Gracias a Jesús porque, aunque también va de chungo, es un pedazo de pan.
Gracias a Perico al que aprecio muchísimo a pesar de ser “mariano”.
Gracias a Igor por enseñarme brasileiro y por hacerse tantísimos kilómetros para estar con nosotros.
Gracias a los doce de corazón, deseo que la vida y el baloncesto os den todo lo que merecéis, que es muchísimo. Ya sabéis dónde estoy. Os quiero.
Seguro que me he olvidado a muchísimas personas, espero que podáis perdonarme, pero en momentos como este me cuesta pensar con claridad.
En fin, creo que termino ya, como se dice siempre: esto es un hasta luego, o al menos eso espero. Cuando hablé de mi “jubilación” con Toño me dijo que seguro que volvería, yo le respondí: “en cuanto tenga medio hueco”. Y eso es lo que espero, que esto de hacerse mayor y mi vida en general me concedan “medio hueco” para poder dedicárselo al que ha sido durante 13 años uno de los motores más importantes de mi vida.
A partir de hoy tendré que volar con un motor menos. Ya he dejado de llorar. Os echaré de menos. Nos vemos en las pistas.
13 mayo 2008
Una noche en el cine: CASUAL DAY
- Crítica entregada en la asignatura Periodismo Especializado I:
Casual day
España, 2007 (Comedia)
Director: Max Lemcke
Actores: Juan Diego, Javier Ríos, Luis Tosar, Estíbaliz Gabilondo, Arturo Valls, Alberto San Juan, Malena Alterio, Álex Angulo, Carlos Kaniowsky, Secun de la Rosa, Marta Etura
Director: Max Lemcke
Actores: Juan Diego, Javier Ríos, Luis Tosar, Estíbaliz Gabilondo, Arturo Valls, Alberto San Juan, Malena Alterio, Álex Angulo, Carlos Kaniowsky, Secun de la Rosa, Marta Etura
Tan divertida como un lunes en la oficina
Últimamente parece estar de moda retratar el mundo de las oficinas y la fauna que en ellas habita a través del cine y la televisión. Series como Cámera café o la ingeniosa The office (tanto en su versión inglesa como el remake americano) optan por el humor y el esperpento para acercarnos a ese micromundo en el que se desenvuelven millones de personas en su vida diaria. La industria cinematográfica española ha preferido hacerlo a través del drama, siendo los referentes más recientes Smoking Room (2002) y El método (2005).
Sobre todos estos temas trata también la ópera prima del director madrileño Max Lemcke, pero esta vez entramos a los despachos a través de la comedia.
Casual day toma su nombre de la costumbre norteamericana de elegir un día a la semana (normalmente los viernes) en el que no es necesaria la corbata o el traje, permitiendo (teóricamente) que los empleados se relajen y mejorar la convivencia y rendimiento del grupo. En la película, este “día casual” es un fin de semana en un hotel de la sierra madrileña que comparten varios trabajadores de una oficina de la capital una vez al año y en el que, coordinados por un psicólogo, realizan toda serie de actividades para desconectar de sus labores diarias.
Lo que podría ser una buena excusa para hablar del entramado de relaciones personales que se crea en todo lugar de trabajo (con jerarquías paralelas a las oficiales) queda en un conglomerado de relaciones personales entre personajes demasiado tópicos que podrían ser tanto compañeros de trabajo como de curso de baile o lo que fuera…
Aunque, para ser sinceros, el problema aquí no está en los actores sino en sus papeles. La idea de Max Lemcke era buena: rodearse de algunos de los protagonistas de las comedias que están triunfando actualmente en televisión como Juan Diego (Los hombres de Paco), Arturo Valls (Cámera Café, Gominolas), Malena Alterio (Aquí no hay quien viva/La que se avecina), o Secun de la Rosa (Aída) y acompañarlos de actores consagrados como Luis Tosar o Álex Angulo; sin embargo, los guionistas parecen haber olvidado que por muy bueno que sea el oficinista siempre necesitará una buena mesa sobre la que trabajar.
El resultado es que Casual day acaba haciéndose tan aburrida y tediosa como un lunes en la oficina, con lo que recomiendo buscar en la cartelera para encontrar algún “viernes sin chaqueta”, que seguro los hay.
22 abril 2008
La sensación...
Hace ya un mes tuve la gran oportunidad de poder asistir al Campeonato de España de selecciones en categoría alevín. Dejando a un lado la gran experiencia que constituyó a todos los niveles, me sirvió para recordar una sensación que lamentablemente había olvidado…
Ocurrió mientras veía el partido de semifinales entre Madrid y Cataluña. La verdad es que la superioridad de los catalanes era enorme, corriendo y defendiendo ponían en muchos apuros a la selección madrileña, impidiendo incluso a veces que pasaran de medio campo. La verdad es que el juego de Cataluña era minibásket en estado puro (como lo es desde hace ya muchos años), una auténtica gozada que me hizo sentirme afortunado por estar viendo el partido, pero no me refiero a esa sensación.
En Cataluña jugaba un chico muy muy bajito, el número 4, que realmente respondía al típico pensamiento de “si este que no es alto está en la selección catalana…por algo será”. Efectivamente, era muy bueno…exageradamente bueno, y no me refiero a que metiera muchos puntos (nunca fue el máximo anotador en sus partidos, que yo recuerde). El chaval leía el baloncesto como si tuviera 20 años, defendía, corría, pasaba…era una maravilla verle en el campo…pero tampoco me refiero a esa sensación.
Como decía, era algo que había olvidado con el tiempo, y que recordé con una sonrisa en la boca, porque la reconocí en cuanto llegó. Miré a mi alrededor y pude ver que se había apoderado de todo el campo (a decir verdad, de todos menos de los que animaban a Madrid). No soy muy bueno con las palabras, así que no sé cómo llamar a esa sensación, no me atrevo a ponerle un nombre, pero estoy seguro de que con estos ejemplos os haréis una idea y sabréis, enseguida, si también la habéis sentido:
Es la misma sensación que tenías cuando veías jugar a Drazen Petrovic, la misma cada vez que Magic subía un balón al contraataque o que Larry Bird recibía un balón en la esquina, la misma que cuando Olajuwon recibía en el poste, la misma que cuando Bullock tiene el balón en la última posesión…estoy seguro de que es la misma que se adueñaba del United Center cuando los Bulls perdían de 1, quedaban 12 segundos y un tío con el número 23 pedía el balón. Esa sensación que sientes en el corazón y que te dice al oído: “va a pasar algo grande”. Sólo recuerdo haberla sentido en vivo una vez antes: era el año 2004 y estaba viendo la final del Campeonato de Europa Junior entre España y Turquía, y un chaval llamado Sergio Rodríguez volvía locos a los turcos cada vez que tenía el balón en las manos a base de caños y pases imposibles.
Que nadie se confunda, no estoy comparando a unos jugadores con otros; sólo hablo de que todos ellos tocaron lo mismo dentro de mí, todos de un modo casi magnético atraían mis ojos hacia ellos y no me dejaban apartar la mirada, a mí y a todos los presentes…sin duda es la misma sensación que me hacía desear que le pasaran el balón al 4 de Cataluña, la misma que hacía que cuando se la pasaban se hiciera el silencio en el pabellón, la misma que ponía a todo el mundo en pie entre aplausos después de una asistencia…
Espero no volver a olvidarla…
Ocurrió mientras veía el partido de semifinales entre Madrid y Cataluña. La verdad es que la superioridad de los catalanes era enorme, corriendo y defendiendo ponían en muchos apuros a la selección madrileña, impidiendo incluso a veces que pasaran de medio campo. La verdad es que el juego de Cataluña era minibásket en estado puro (como lo es desde hace ya muchos años), una auténtica gozada que me hizo sentirme afortunado por estar viendo el partido, pero no me refiero a esa sensación.
En Cataluña jugaba un chico muy muy bajito, el número 4, que realmente respondía al típico pensamiento de “si este que no es alto está en la selección catalana…por algo será”. Efectivamente, era muy bueno…exageradamente bueno, y no me refiero a que metiera muchos puntos (nunca fue el máximo anotador en sus partidos, que yo recuerde). El chaval leía el baloncesto como si tuviera 20 años, defendía, corría, pasaba…era una maravilla verle en el campo…pero tampoco me refiero a esa sensación.
Como decía, era algo que había olvidado con el tiempo, y que recordé con una sonrisa en la boca, porque la reconocí en cuanto llegó. Miré a mi alrededor y pude ver que se había apoderado de todo el campo (a decir verdad, de todos menos de los que animaban a Madrid). No soy muy bueno con las palabras, así que no sé cómo llamar a esa sensación, no me atrevo a ponerle un nombre, pero estoy seguro de que con estos ejemplos os haréis una idea y sabréis, enseguida, si también la habéis sentido:
Es la misma sensación que tenías cuando veías jugar a Drazen Petrovic, la misma cada vez que Magic subía un balón al contraataque o que Larry Bird recibía un balón en la esquina, la misma que cuando Olajuwon recibía en el poste, la misma que cuando Bullock tiene el balón en la última posesión…estoy seguro de que es la misma que se adueñaba del United Center cuando los Bulls perdían de 1, quedaban 12 segundos y un tío con el número 23 pedía el balón. Esa sensación que sientes en el corazón y que te dice al oído: “va a pasar algo grande”. Sólo recuerdo haberla sentido en vivo una vez antes: era el año 2004 y estaba viendo la final del Campeonato de Europa Junior entre España y Turquía, y un chaval llamado Sergio Rodríguez volvía locos a los turcos cada vez que tenía el balón en las manos a base de caños y pases imposibles.
Que nadie se confunda, no estoy comparando a unos jugadores con otros; sólo hablo de que todos ellos tocaron lo mismo dentro de mí, todos de un modo casi magnético atraían mis ojos hacia ellos y no me dejaban apartar la mirada, a mí y a todos los presentes…sin duda es la misma sensación que me hacía desear que le pasaran el balón al 4 de Cataluña, la misma que hacía que cuando se la pasaban se hiciera el silencio en el pabellón, la misma que ponía a todo el mundo en pie entre aplausos después de una asistencia…
Espero no volver a olvidarla…
12 marzo 2008
Ha nacido un hermanito
A mí no, a este blog.
Por diversas razones me he visto obligado a abrir un blog con fotos (¡ojo!, no es un fotolog...no vais a ver las típicas fotos de borracheras y fiestas del resto de blogs) en el que colgaré fotos que haga para la asignatura de Fotoperiodismo.
Sé que no suena interesante (porque no lo es), pero me apetecía escribirlo aquí para vincular a los hermanitos.
Lógicamente se llama "Las fotos de Mackenna" :)
Por diversas razones me he visto obligado a abrir un blog con fotos (¡ojo!, no es un fotolog...no vais a ver las típicas fotos de borracheras y fiestas del resto de blogs) en el que colgaré fotos que haga para la asignatura de Fotoperiodismo.
Sé que no suena interesante (porque no lo es), pero me apetecía escribirlo aquí para vincular a los hermanitos.
Lógicamente se llama "Las fotos de Mackenna" :)
Crónica Elecciones 2008
Bueno, este texto lo escribí antes de que Rajoy anunciara que sigue al frente del partido y se presentará a las elecciones en 2012, así que no está actualizado del todo...pero de todos modos lo cuelgo aquí:
Tengo un amigo a quien siempre que le preguntas a quién va a votar responde lo mismo: “Da lo mismo: vote a quien vote el domingo, el lunes voy a tener que levantarme a la misma hora”. Puede que esta frase resuma el hastío que la mayoría de personas sienten hacia la política en general y, en la mayoría de casos, hacia los políticos en particular. Las palabras de mi amigo también hablan de lo poco que cambian las cosas tras unas elecciones, algo que se ha hecho especialmente patente tras las últimas.
Y eso que este año hemos vivido una campaña (y precampaña, que cada vez suele alargarse más, por cierto) marcada por muchas novedades, como los debates televisados –en los que prácticamente todo está pactado y hay poco sitio para el auténtico debate- o la amplia cobertura realizada por los medios digitales en Internet, un medio de comunicación que, pese a su corta edad, se ha convertido en un instrumento definitivo para el control y seguimiento de datos prácticamente al instante de que aparezcan. También han entrado en juego los sondeos ilegales –o más bien alegales- que se han publicado en medios extranjeros pasado el plazo que permite la ley española.
Pero sobre todo, y lamentablemente, estas elecciones han vuelto a verse marcadas por la acción cobarde de un grupo terrorista que pretende influir de alguna manera en el proceso electoral. Parece que pese a lo cruel y despiadado de su actuación no lo han conseguido, pues tanto la participación (por encima del 75%, como en 2004) como los resultados finales han respondido en gran medida a los que los últimos sondeos daban como más probables.
Centrándonos ya en el análisis posterior hay que decir que, como imaginaba mi amigo, poco ha cambiado el escenario: el PSOE sigue en el gobierno sin mayoría absoluta y tanto él como el Partido Popular han crecido, a costa de partidos minoritarios. Se acentúa por tanto el bipartidismo, un modelo político que teóricamente se abandonó hace siglos en España pero que, con la polarización en dos extremos que se viene dando en los últimos años –y de la que posiblemente los medios de comunicación tengamos mucha culpa-, dibuja un panorama en el que no hay cabida para las propuestas menos aceptadas.
Que ambos partidos hayan crecido facilita la lectura típica de que todos han ganado, sin embargo el partido que no entra en la Moncloa tiene más complicado llegar a esa conclusión después de unas elecciones generales: los populares apostaron por una oposición agresiva durante cuatro años, desde el momento en que se conocieron los resultados de los últimos comicios. Esa postura se personificó en Mariano Rajoy, que es quien finalmente ha sufrido el desgaste de liderarla y se plantea ahora su futuro.
Dentro del partido hay posturas encontradas, unos creen que debería seguir al frente de la oposición, pues dimitir sería ir contra la decisión de toda la gente que les votó; mientras que otros apuestan por una renovación que traiga algo de aire fresco al partido. Resulta curioso observar cómo las voces que más insisten en que Rajoy debería marcharse coinciden con las que, durante la campaña, insistían en que había que actuar con dureza y le pedían “carnaza”.
Si finalmente el PP se decide por el lavado de cara y se plantea hacer una oposición más amable se abriría el gran interrogante de la sucesión. Es complicado a día de hoy pensar en alguna de las cabezas visibles del partido que durante los últimos cuatro años no se haya visto “intoxicada” por esa dureza de la que hablábamos. Y recurrir a gente menos conocida es una apuesta arriesgada en la política española (y si no, que se lo recuerden al señor Sebastián durante las últimas elecciones en Madrid).
En cuanto al PSOE, una vez más la mayoría absoluta de les ha escapado de las manos y deben recurrir a partidos “bisagra” que les abran las puertas de la gobernabilidad. Rodríguez Zapatero ha manifestado su intención de reunirse con todos los partidos que le puedan ayudar a tal fin, algunos de los cuales repiten función mientras que otros no podrán por haber perdido escaños.
Una vez más hay que darle la razón a mi amigo, pues la situación actual es similar a la que se da casi siempre unos días después de unas elecciones generales: unos se retiran a lamerse las heridas y plantearse el futuro, otros estudian de la mano de quién acceder al gobierno y algunos se sientan junto al teléfono esperando una llamada que les invite al baile.
Texto entregado en la asignatura Periodismo especializado I
Tengo un amigo a quien siempre que le preguntas a quién va a votar responde lo mismo: “Da lo mismo: vote a quien vote el domingo, el lunes voy a tener que levantarme a la misma hora”. Puede que esta frase resuma el hastío que la mayoría de personas sienten hacia la política en general y, en la mayoría de casos, hacia los políticos en particular. Las palabras de mi amigo también hablan de lo poco que cambian las cosas tras unas elecciones, algo que se ha hecho especialmente patente tras las últimas.
Y eso que este año hemos vivido una campaña (y precampaña, que cada vez suele alargarse más, por cierto) marcada por muchas novedades, como los debates televisados –en los que prácticamente todo está pactado y hay poco sitio para el auténtico debate- o la amplia cobertura realizada por los medios digitales en Internet, un medio de comunicación que, pese a su corta edad, se ha convertido en un instrumento definitivo para el control y seguimiento de datos prácticamente al instante de que aparezcan. También han entrado en juego los sondeos ilegales –o más bien alegales- que se han publicado en medios extranjeros pasado el plazo que permite la ley española.
Pero sobre todo, y lamentablemente, estas elecciones han vuelto a verse marcadas por la acción cobarde de un grupo terrorista que pretende influir de alguna manera en el proceso electoral. Parece que pese a lo cruel y despiadado de su actuación no lo han conseguido, pues tanto la participación (por encima del 75%, como en 2004) como los resultados finales han respondido en gran medida a los que los últimos sondeos daban como más probables.
Centrándonos ya en el análisis posterior hay que decir que, como imaginaba mi amigo, poco ha cambiado el escenario: el PSOE sigue en el gobierno sin mayoría absoluta y tanto él como el Partido Popular han crecido, a costa de partidos minoritarios. Se acentúa por tanto el bipartidismo, un modelo político que teóricamente se abandonó hace siglos en España pero que, con la polarización en dos extremos que se viene dando en los últimos años –y de la que posiblemente los medios de comunicación tengamos mucha culpa-, dibuja un panorama en el que no hay cabida para las propuestas menos aceptadas.
Que ambos partidos hayan crecido facilita la lectura típica de que todos han ganado, sin embargo el partido que no entra en la Moncloa tiene más complicado llegar a esa conclusión después de unas elecciones generales: los populares apostaron por una oposición agresiva durante cuatro años, desde el momento en que se conocieron los resultados de los últimos comicios. Esa postura se personificó en Mariano Rajoy, que es quien finalmente ha sufrido el desgaste de liderarla y se plantea ahora su futuro.
Dentro del partido hay posturas encontradas, unos creen que debería seguir al frente de la oposición, pues dimitir sería ir contra la decisión de toda la gente que les votó; mientras que otros apuestan por una renovación que traiga algo de aire fresco al partido. Resulta curioso observar cómo las voces que más insisten en que Rajoy debería marcharse coinciden con las que, durante la campaña, insistían en que había que actuar con dureza y le pedían “carnaza”.
Si finalmente el PP se decide por el lavado de cara y se plantea hacer una oposición más amable se abriría el gran interrogante de la sucesión. Es complicado a día de hoy pensar en alguna de las cabezas visibles del partido que durante los últimos cuatro años no se haya visto “intoxicada” por esa dureza de la que hablábamos. Y recurrir a gente menos conocida es una apuesta arriesgada en la política española (y si no, que se lo recuerden al señor Sebastián durante las últimas elecciones en Madrid).
En cuanto al PSOE, una vez más la mayoría absoluta de les ha escapado de las manos y deben recurrir a partidos “bisagra” que les abran las puertas de la gobernabilidad. Rodríguez Zapatero ha manifestado su intención de reunirse con todos los partidos que le puedan ayudar a tal fin, algunos de los cuales repiten función mientras que otros no podrán por haber perdido escaños.
Una vez más hay que darle la razón a mi amigo, pues la situación actual es similar a la que se da casi siempre unos días después de unas elecciones generales: unos se retiran a lamerse las heridas y plantearse el futuro, otros estudian de la mano de quién acceder al gobierno y algunos se sientan junto al teléfono esperando una llamada que les invite al baile.
Texto entregado en la asignatura Periodismo especializado I
27 febrero 2008
Y en la pista central: ¡un debate!
Como si de una final de la Champions League se tratara, las televisiones y radios nos obsequiaron con un despliegue mediático sin precedentes para cubrir el debate. Desde horas antes, en las diferentes cadenas y emisoras hablaban analistas de todo tipo sobre las posibles estrategias de los candidatos. Cuando llegó el momento, al igual que en los grandes encuentros, se retransmitió hasta la llegada de los protagonistas al recinto.

Una vez dentro, me temo que no se cumplieron las expectativas generadas, o mejor dicho, se cumplieron totalmente: quizá por culpa del (desacertado) modelo de debate, cada uno soltó su discurso en una suerte de monólogos concatenados que no se diferenciaron en nada de aquéllos de los que se ha hecho uso (y abuso) durante los últimos cuatro años. Si hubiera habido dos o tres periodistas proponiendo temas o haciendo preguntas concretas se habría evitado lo que finalmente sucedió: los candidatos se ignoraban el uno al otro para poder encajar todo lo que querían decir en el tiempo pactado, entrando apenas en lo que decía el otro.
En los análisis posteriores al evento también se siguió el guión: los indios creen que han ganado ellos y los vaqueros están seguros de haberse hecho con la victoria… En fin, esperemos que en el debate del próximo lunes se deje a un lado la espectacularidad circense y tenga cabida la presentación y discusión de propuestas de futuro, en lugar del clásico “y tú más”, tan característico en los últimos años del panorama político español.
Texto entregado en la asignatura Periodismo especializado I

Una vez dentro, me temo que no se cumplieron las expectativas generadas, o mejor dicho, se cumplieron totalmente: quizá por culpa del (desacertado) modelo de debate, cada uno soltó su discurso en una suerte de monólogos concatenados que no se diferenciaron en nada de aquéllos de los que se ha hecho uso (y abuso) durante los últimos cuatro años. Si hubiera habido dos o tres periodistas proponiendo temas o haciendo preguntas concretas se habría evitado lo que finalmente sucedió: los candidatos se ignoraban el uno al otro para poder encajar todo lo que querían decir en el tiempo pactado, entrando apenas en lo que decía el otro.
En los análisis posteriores al evento también se siguió el guión: los indios creen que han ganado ellos y los vaqueros están seguros de haberse hecho con la victoria… En fin, esperemos que en el debate del próximo lunes se deje a un lado la espectacularidad circense y tenga cabida la presentación y discusión de propuestas de futuro, en lugar del clásico “y tú más”, tan característico en los últimos años del panorama político español.
Texto entregado en la asignatura Periodismo especializado I
¡Sigo vivo! (lo siento por algunos)
Efectivamente sigo vivo y coleando (lo que me dejan).
Esto de tener que estudiar todas las asignaturas de la carrera me está comiendo más tiempo del que esperaba (al menos aprobé todas en el primer cuatrimestre, y saqué hasta un sobresaliente, hecho del que en mi casa no se acuerdan ni los más viejos del lugar) y el baloncesto también (a pesar de que este año tuve que hacer algo que no había hecho en 13 años como entrenador: dejar un equipo porque no tenía tiempo suficiente para dedicarle...una auténtica lástima).
Podría seguir poniendo excusas para justificar el no haber escrito todo este tiempo, pero espero que con las anteriores valgan.
Mi vida sigue más o menos igual, hay novedades importantes y todas buenas (¡que vivan los cambios de aires jajaja!), pero muchas de ellas se quedan para mí (en realidad no hay tantas novedades, sigo esto para hacerme el interesante). De lo que puedo contar...lo más destacable es que tengo un futuro lleno de viajes, afortunadamente el baloncesto me sigue llevando a sitios y me permite conocer a gente genial: este domingo me voy a Pamplona con la selección alevín para un torneo preparatorio, el fin de semana que viene tenemos un torneo preparatorio en Oliva (Valencia) y el 14 ¡a Cádiz a jugar el Campeonato de España!...algo de lo que me muero de ganas, especialmente por ver las caras de los peques (y la mía) una vez estemos allí.
Me despido ya recomendando una película que vi el otro día, especialmente a aquéllos que, como yo, tienen el gusanillo del periodismo de guerra (aunque en la película de esto sólo se hable unos 10 minutillos): La sombra del cazador. Muy entretenida, interesante y además denuncia una situación que desconocía: la falta de ganas de la ONU y demás organismos para buscar y capturar a criminales de guerra. Echadle un ojo, ya me diréis qué os parece.

Bueno, de momento ya vale. Tengo algún texto preparado para subirlo aquí, pero quiero darle un par de vueltas más cuando tenga un momento. Así que para no perder la costumbre de ir escribiendo he decidido subir algunas de las cosas que escribo en Periodismo (tal como las entrego, reducidas o ampliadas). Además, en cuanto al blog, prometo repasar todas las imágenes subidas para que funcionen (es lo malo de dejarlas en manos de páginas de subida de imágenes de las que no puedes fiarte).
Ciao.
Esto de tener que estudiar todas las asignaturas de la carrera me está comiendo más tiempo del que esperaba (al menos aprobé todas en el primer cuatrimestre, y saqué hasta un sobresaliente, hecho del que en mi casa no se acuerdan ni los más viejos del lugar) y el baloncesto también (a pesar de que este año tuve que hacer algo que no había hecho en 13 años como entrenador: dejar un equipo porque no tenía tiempo suficiente para dedicarle...una auténtica lástima).
Podría seguir poniendo excusas para justificar el no haber escrito todo este tiempo, pero espero que con las anteriores valgan.
Mi vida sigue más o menos igual, hay novedades importantes y todas buenas (¡que vivan los cambios de aires jajaja!), pero muchas de ellas se quedan para mí (en realidad no hay tantas novedades, sigo esto para hacerme el interesante). De lo que puedo contar...lo más destacable es que tengo un futuro lleno de viajes, afortunadamente el baloncesto me sigue llevando a sitios y me permite conocer a gente genial: este domingo me voy a Pamplona con la selección alevín para un torneo preparatorio, el fin de semana que viene tenemos un torneo preparatorio en Oliva (Valencia) y el 14 ¡a Cádiz a jugar el Campeonato de España!...algo de lo que me muero de ganas, especialmente por ver las caras de los peques (y la mía) una vez estemos allí.
Me despido ya recomendando una película que vi el otro día, especialmente a aquéllos que, como yo, tienen el gusanillo del periodismo de guerra (aunque en la película de esto sólo se hable unos 10 minutillos): La sombra del cazador. Muy entretenida, interesante y además denuncia una situación que desconocía: la falta de ganas de la ONU y demás organismos para buscar y capturar a criminales de guerra. Echadle un ojo, ya me diréis qué os parece.

Bueno, de momento ya vale. Tengo algún texto preparado para subirlo aquí, pero quiero darle un par de vueltas más cuando tenga un momento. Así que para no perder la costumbre de ir escribiendo he decidido subir algunas de las cosas que escribo en Periodismo (tal como las entrego, reducidas o ampliadas). Además, en cuanto al blog, prometo repasar todas las imágenes subidas para que funcionen (es lo malo de dejarlas en manos de páginas de subida de imágenes de las que no puedes fiarte).
Ciao.
15 mayo 2007
De fracasos deportivos y reproductores digitales
Continúo con mi dinámica perdedora baloncestística alcanzado el envidiable palmarés de dos sectores perdidos de dos disputados, pero bueno…el año que viene cambio el rumbo de mi “carrera” deportiva de manera significativa (lo que puede venir a significar un simple cambio de los sitios y categorías en los que pierdo, vete tú a saber), además dispondré de menos tiempo por tener que volver a la dura rutina de las clases…fue bonito mientras duró.
De todas maneras lo peor no fue perder, una posibilidad con la que siempre cuentas, sino la lesión de Cristina, algo que nos pilló a todos de sorpresa y nos dejó helados. Pero estoy seguro de que la experiencia le va a servir para hacerse más dura y mejorar aun más, si cabe.
Por lo demás como siempre, sigo jugando a ser periodista, aunque eso también se acaba y se acerca un verano lleno de baloncesto y buenos propósitos, el más importante no volver a romperme la rodilla…haré todo lo posible pero no prometo nada.
El Tour “Abúrrete del basket ´07” comenzará en Sabiñánigo del 25 al 30 de junio con la tecnificación, para enlazar del 3 al 11 con el campus de Amposta (lógicamente, en Amposta) y finalmente nos llevará a la maravillosa tierra de Teruel del 13 al 22 para asistir al laureado campus de la FAB (sí, el día 12 me lo voy a pasar poniendo lavadoras).
Mi representante aún no ha cerrado fechas hasta el 31 de julio, por lo que podéis contactar en caso de que me queráis haciendo el payaso en algún sitio más. En agosto, como siempre, el que me hable de algo parecido al baloncesto será recibido con patada y/o mordisco (dependiendo del grado de similitud con el deporte citado).
Pero bueno, ya que me pongo a escribir, voy a hacerlo de algo realmente productivo…emm…estooo…no, en serio, no sé hacer eso así que escribiré de alguna inutilidad, como siempre.
Hablemos del Ipod, ese gran invento que, aparentemente, trajo la civilización al planeta Tierra, que hasta entonces lo más parecido a un reproductor mp3 que había visto era un ordenador portátil metido en una mochila, o ese fallido intento de Sony de crear un nuevo formato musical: el minidisc (el vecino de un amigo de un compañero de clase conocía a uno que tenía un minidisc…la verdad es que millones no vendieron, la verdad).
"¿Es un discman? ¿es un mp3? ¡no! ¡es un minidisc!"
Y es que ahora si no tienes un ipod no eres nadie, porque claro, son lo mejor y además son de Apple, que mola un montón tener cosas de Apple, porque Microsoft da asco y Bill Gates es el demonio y come cachorritos recién nacidos...
Esto es lo que sale si pones "Bill Gates comiendo cachorritos" en Google"
…
¡¡¡Y UNA MIERDA!!!
Para empezar, había reproductores portátiles mucho antes de que Apple entrara en el mercado, aun recuerdo los Muvo de Creative, con sus 6 gigas (aunque era casi como llevar la minicadena a cuestas) o algunos que no recuerdo porque no los conozco pero que seguro que existían (toma frase).
Y eso de que son lo mejor…bastante discutible. Lo que pasa es que se han comido el mercado (como cuando los clics dejaron de llamarse así para pasar a ser playmobil…cambio que vino acompañado por un cambio de color en las manos y el nacimiento de pechos en las playmobil féminas…lo que seguro supuso una revolución en el mundo masculino playmobil: ¿os imagináis?...a las tías les nacen pechos a la vez que a los tíos les nacen manos… ¡un mundo de posibilidades!) y ahora todo el mundo tiene o quiere uno.
Esto se debe a las pocas ganas de informarse sobre lo que compran que tiene la gente, que se dedica a seguir a la masa (no al bicho verde, la masa como conjunto de personas…hulk no tiene ipod) sin preocuparse de si hay algo mejor. Yo llevo seis o siete años en el mundo este de los reproductores portátiles y tenía claro lo que buscaba al principio: sexo, fama y fort…perdón, quería decir que buscaba un reproductor con radio, pues son muchas las horas que paso escuchando a Gomaespuma, Motos y compañía o la cadena esa que sólo emite en inglés. Así que adquirí un reproductor de Creative, el Rhomba, que aunque luego resultó ser una mierda y me dio mil problemas, me ofreció un par de meses todo lo que quería.
Después de esa experiencia volví a adquirir un reproductor Creative, con 5 gigas, radio, micrófono, etc…que, en mi opinión, barre en todo al Ipod…bueno, en diseño no, que el mío era bastante más grande…pero claro si tienes tanta cosa en algún sitio hay que meterla (frase que más de una vez han pronunciado Rocco Sifreddi o Nacho Vidal, fijo).
Y hace unos días adquirí de segunda mano (casi primera) otro Creative, esta vez de 30 gigas y con video, radio, micro, posibilidad de conectarlo a la televisión…y una vez más vuelve a barrer al Ipod…
Esteeeee, este es el míooooooo
Sé que estas palabras no van a valer para nada y la gente va a seguir encantada con su aparatito de Apple, pero, POR FAVOR, si me veis con mi reproductor no me digáis: “halaaa un Ipod, ¿no?”, porque ya me ha pasado muchas veces y no hay cosa que me siente peor (bueno, en realidad hay muchas cosas que me sientan peor, como que me escupan).
En fin, todo esto para disfrazar en forma de análisis comparativo una sola frase que quiero comunicaros, que es para lo que realmente me he puesto a escribir: Tengo un nuevo reproductor que mola mucho, y vosotros no.
Hasta la próxima amiguitos. Aprovecho para recomendaros “Una noche de perros”, libro escrito por Hugh Laurie, el actor que hace de House en la serie homónima…destila ironía y sarcasmo por los cinco costados…uno de los pocos libros que ha conseguido arrancarme carcajadas.
No os arrepentireis, de verdad...y no cobro comisión, de verdad también
Lo dicho, hasta que me vuelva a apetecer escribir…¡por cierto!, un saludo a todos aquéllos que os animáis a escribir comentarios en las entradas del blog…sí, sí…a todos…bueno…a los tres.
De todas maneras lo peor no fue perder, una posibilidad con la que siempre cuentas, sino la lesión de Cristina, algo que nos pilló a todos de sorpresa y nos dejó helados. Pero estoy seguro de que la experiencia le va a servir para hacerse más dura y mejorar aun más, si cabe.
Por lo demás como siempre, sigo jugando a ser periodista, aunque eso también se acaba y se acerca un verano lleno de baloncesto y buenos propósitos, el más importante no volver a romperme la rodilla…haré todo lo posible pero no prometo nada.
El Tour “Abúrrete del basket ´07” comenzará en Sabiñánigo del 25 al 30 de junio con la tecnificación, para enlazar del 3 al 11 con el campus de Amposta (lógicamente, en Amposta) y finalmente nos llevará a la maravillosa tierra de Teruel del 13 al 22 para asistir al laureado campus de la FAB (sí, el día 12 me lo voy a pasar poniendo lavadoras).
Mi representante aún no ha cerrado fechas hasta el 31 de julio, por lo que podéis contactar en caso de que me queráis haciendo el payaso en algún sitio más. En agosto, como siempre, el que me hable de algo parecido al baloncesto será recibido con patada y/o mordisco (dependiendo del grado de similitud con el deporte citado).
Pero bueno, ya que me pongo a escribir, voy a hacerlo de algo realmente productivo…emm…estooo…no, en serio, no sé hacer eso así que escribiré de alguna inutilidad, como siempre.
Hablemos del Ipod, ese gran invento que, aparentemente, trajo la civilización al planeta Tierra, que hasta entonces lo más parecido a un reproductor mp3 que había visto era un ordenador portátil metido en una mochila, o ese fallido intento de Sony de crear un nuevo formato musical: el minidisc (el vecino de un amigo de un compañero de clase conocía a uno que tenía un minidisc…la verdad es que millones no vendieron, la verdad).
"¿Es un discman? ¿es un mp3? ¡no! ¡es un minidisc!"Y es que ahora si no tienes un ipod no eres nadie, porque claro, son lo mejor y además son de Apple, que mola un montón tener cosas de Apple, porque Microsoft da asco y Bill Gates es el demonio y come cachorritos recién nacidos...
Esto es lo que sale si pones "Bill Gates comiendo cachorritos" en Google"…
¡¡¡Y UNA MIERDA!!!
Para empezar, había reproductores portátiles mucho antes de que Apple entrara en el mercado, aun recuerdo los Muvo de Creative, con sus 6 gigas (aunque era casi como llevar la minicadena a cuestas) o algunos que no recuerdo porque no los conozco pero que seguro que existían (toma frase).
Y eso de que son lo mejor…bastante discutible. Lo que pasa es que se han comido el mercado (como cuando los clics dejaron de llamarse así para pasar a ser playmobil…cambio que vino acompañado por un cambio de color en las manos y el nacimiento de pechos en las playmobil féminas…lo que seguro supuso una revolución en el mundo masculino playmobil: ¿os imagináis?...a las tías les nacen pechos a la vez que a los tíos les nacen manos… ¡un mundo de posibilidades!) y ahora todo el mundo tiene o quiere uno.
Esto se debe a las pocas ganas de informarse sobre lo que compran que tiene la gente, que se dedica a seguir a la masa (no al bicho verde, la masa como conjunto de personas…hulk no tiene ipod) sin preocuparse de si hay algo mejor. Yo llevo seis o siete años en el mundo este de los reproductores portátiles y tenía claro lo que buscaba al principio: sexo, fama y fort…perdón, quería decir que buscaba un reproductor con radio, pues son muchas las horas que paso escuchando a Gomaespuma, Motos y compañía o la cadena esa que sólo emite en inglés. Así que adquirí un reproductor de Creative, el Rhomba, que aunque luego resultó ser una mierda y me dio mil problemas, me ofreció un par de meses todo lo que quería.
Después de esa experiencia volví a adquirir un reproductor Creative, con 5 gigas, radio, micrófono, etc…que, en mi opinión, barre en todo al Ipod…bueno, en diseño no, que el mío era bastante más grande…pero claro si tienes tanta cosa en algún sitio hay que meterla (frase que más de una vez han pronunciado Rocco Sifreddi o Nacho Vidal, fijo).
Y hace unos días adquirí de segunda mano (casi primera) otro Creative, esta vez de 30 gigas y con video, radio, micro, posibilidad de conectarlo a la televisión…y una vez más vuelve a barrer al Ipod…
Esteeeee, este es el míoooooooSé que estas palabras no van a valer para nada y la gente va a seguir encantada con su aparatito de Apple, pero, POR FAVOR, si me veis con mi reproductor no me digáis: “halaaa un Ipod, ¿no?”, porque ya me ha pasado muchas veces y no hay cosa que me siente peor (bueno, en realidad hay muchas cosas que me sientan peor, como que me escupan).
En fin, todo esto para disfrazar en forma de análisis comparativo una sola frase que quiero comunicaros, que es para lo que realmente me he puesto a escribir: Tengo un nuevo reproductor que mola mucho, y vosotros no.
Hasta la próxima amiguitos. Aprovecho para recomendaros “Una noche de perros”, libro escrito por Hugh Laurie, el actor que hace de House en la serie homónima…destila ironía y sarcasmo por los cinco costados…uno de los pocos libros que ha conseguido arrancarme carcajadas.
No os arrepentireis, de verdad...y no cobro comisión, de verdad tambiénLo dicho, hasta que me vuelva a apetecer escribir…¡por cierto!, un saludo a todos aquéllos que os animáis a escribir comentarios en las entradas del blog…sí, sí…a todos…bueno…a los tres.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
