27 febrero 2008

Y en la pista central: ¡un debate!

Como si de una final de la Champions League se tratara, las televisiones y radios nos obsequiaron con un despliegue mediático sin precedentes para cubrir el debate. Desde horas antes, en las diferentes cadenas y emisoras hablaban analistas de todo tipo sobre las posibles estrategias de los candidatos. Cuando llegó el momento, al igual que en los grandes encuentros, se retransmitió hasta la llegada de los protagonistas al recinto.



Una vez dentro, me temo que no se cumplieron las expectativas generadas, o mejor dicho, se cumplieron totalmente: quizá por culpa del (desacertado) modelo de debate, cada uno soltó su discurso en una suerte de monólogos concatenados que no se diferenciaron en nada de aquéllos de los que se ha hecho uso (y abuso) durante los últimos cuatro años. Si hubiera habido dos o tres periodistas proponiendo temas o haciendo preguntas concretas se habría evitado lo que finalmente sucedió: los candidatos se ignoraban el uno al otro para poder encajar todo lo que querían decir en el tiempo pactado, entrando apenas en lo que decía el otro.

En los análisis posteriores al evento también se siguió el guión: los indios creen que han ganado ellos y los vaqueros están seguros de haberse hecho con la victoria… En fin, esperemos que en el debate del próximo lunes se deje a un lado la espectacularidad circense y tenga cabida la presentación y discusión de propuestas de futuro, en lugar del clásico “y tú más”, tan característico en los últimos años del panorama político español.


Texto entregado en la asignatura Periodismo especializado I

¡Sigo vivo! (lo siento por algunos)

Efectivamente sigo vivo y coleando (lo que me dejan).

Esto de tener que estudiar todas las asignaturas de la carrera me está comiendo más tiempo del que esperaba (al menos aprobé todas en el primer cuatrimestre, y saqué hasta un sobresaliente, hecho del que en mi casa no se acuerdan ni los más viejos del lugar) y el baloncesto también (a pesar de que este año tuve que hacer algo que no había hecho en 13 años como entrenador: dejar un equipo porque no tenía tiempo suficiente para dedicarle...una auténtica lástima).

Podría seguir poniendo excusas para justificar el no haber escrito todo este tiempo, pero espero que con las anteriores valgan.

Mi vida sigue más o menos igual, hay novedades importantes y todas buenas (¡que vivan los cambios de aires jajaja!), pero muchas de ellas se quedan para mí (en realidad no hay tantas novedades, sigo esto para hacerme el interesante). De lo que puedo contar...lo más destacable es que tengo un futuro lleno de viajes, afortunadamente el baloncesto me sigue llevando a sitios y me permite conocer a gente genial: este domingo me voy a Pamplona con la selección alevín para un torneo preparatorio, el fin de semana que viene tenemos un torneo preparatorio en Oliva (Valencia) y el 14 ¡a Cádiz a jugar el Campeonato de España!...algo de lo que me muero de ganas, especialmente por ver las caras de los peques (y la mía) una vez estemos allí.

Me despido ya recomendando una película que vi el otro día, especialmente a aquéllos que, como yo, tienen el gusanillo del periodismo de guerra (aunque en la película de esto sólo se hable unos 10 minutillos): La sombra del cazador. Muy entretenida, interesante y además denuncia una situación que desconocía: la falta de ganas de la ONU y demás organismos para buscar y capturar a criminales de guerra. Echadle un ojo, ya me diréis qué os parece.



Bueno, de momento ya vale. Tengo algún texto preparado para subirlo aquí, pero quiero darle un par de vueltas más cuando tenga un momento. Así que para no perder la costumbre de ir escribiendo he decidido subir algunas de las cosas que escribo en Periodismo (tal como las entrego, reducidas o ampliadas). Además, en cuanto al blog, prometo repasar todas las imágenes subidas para que funcionen (es lo malo de dejarlas en manos de páginas de subida de imágenes de las que no puedes fiarte).

Ciao.